Debemos hacer un alto en el camino que emprendimos en el último post para comentar brevemente la última joya que ha pasado por mis delicadas manos: “La conjura de los necios” de John Kennedy Toole.
Gracias a este blog he tenido acceso a dos de los mejores libros que he leído en mucho tiempo: Rebelarse Vende, gracias a Jordi Carrillo y este que nos ocupa, gracias a Miguel García “Tuso“.
No me voy a extender ni a contar detalles de la trama, porque para destripar el libro ya están la Wikipedia y millones de páginas de internet, simplemente os recomiendo la lectura de tan magna obra.
Pero, ¿a qué viene este inciso en la prometedora línea de pensamiento que inicié en el artículo anterior, cuyo objetivo último es derrocar algunos de los pilares básicos en los que se sustenta nuestra civilización?
Pues ni puta idea… Lo terminé hace unos días y lo tengo resonando en mi cabeza (como diría la furcia de Paz Vega en ese insulto a la inteligencia que es “Lucía y el Sexo“: “Se me ha agarrado por dentro y no me suelta“, con la diferencia de que este no es un libro para modernos insustanciales, como eran las noveluchas que escribía el protagonista masculino de aquella”obra“).
No me extenderé más: si tenéis un sentido del humor ligeramente desviado, si adoráis las parodias de la vida, si a veces os sentís fuera de lugar en el mundo (como los hippies pestilentes y demás bazofia) haceos con él y disfrutad.
Y recordad:
“Cuando un verdadero genio aparece en el mundo, lo reconoceréis por este signo: todos los necios se conjuran contra él”
Fanego, cada día disfruto más tu blog. El libro este me lo leí este verano y es grande grande.
Pero haz el favor de ponerle la D en Kennedy al nombre del autor.
Querido Iván Pintor:
Gracias por tus halagos, y me alegro de que ese libro te gustara, ahora me siento más unido a ti.
Ejem, la “d” está puesta…
Normalmente reviso el texto una vez subido el post, pero ayer me dio un fallo y pensé que había quedado perdido en el ciberespacio. Me llevé una alegría al ver tu comentario esta mañana en el mail y comprobar que no era así.
¿Cuándo nos deleitarás con tus aventuras por Manila?
Un saludo!
solamente los bastardos escriben tacos y blasfemias