Pues justo después de la entrada para romper el hielo, pasamos a comentar el libro que me ha acompañado este nuevo año.
Como algunos sabréis, la compra de tan maravilloso volumen proviene de este blog. El hermano del Ciutadá, tuvo a bien recomendarme en uno de los comentarios al famoso Manifiesto Antiviajero, esta joya del ensayo cultureta.
A lo largo de sus páginas se nos habla de la contracultura, y de lo sumamente vacía que está. De cómo es tan solo una moda más.
Eso es algo que, no es por fardar, yo ya sabía y más o menos lo había hablado alguna vez con mis amigos.
Entonces, ¿cuál es la grandeza de este libro? Pues que hila todo el análisis de la contracultura de forma magistral, hace una radiografía completa del “sistema” y lo relaciona históricamente. Además, consigue ser endiabladamente entretenido e interesante.
Una vez leído, nos sentimos más chulos y distantes, hemos descubierto algo que no todo el mundo sabe.
Y los pijoprogres ya no nos pueden tocar las narices, les hemos desenmascarado.
Pero, no seguiré por ahí. En futuras entradas desarrollaré más estos puntos.
Ahora, me centraré en un solo tema.
Volvamos a los viajes.
Hace un mes escribí un artículo hiriente, sangrante, en el que ridiculizaba y criticaba una costumbre de la que casi todos mis lectores son asiduos. De hecho, más que una costumbre, era una afición sagrada para muchos.
Cuándo terminé de vomitar (suena mal, pero es el verbo más cercano que encuentro) el texto supuse que en cuanto la gente lo leyera me lloverían las críticas y sería tachado de paleto, provinciano y anacrónico.
Pero me encanta recibir críticas. Es algo que no entiendo, pero los típicos personajes atormentados que despiertan controversia son mis favoritos.
Creí que esta vez conseguiría algo parecido, que me eregiría en un tótem de lo políticamente incorrecto y la ira de mis lectores caería sobre mí.
¿Y qué pasó?
Una gigantesca ola de conformismo me arrolló. El 80% de la gente estaba de acuerdo conmigo.
Y sus opiniones fueron las más acertadas, los “disidentes” fueron incapaces de plantear una alternativa a mis ideas ni de centrarse en lo que decía el artículo. Lo más que hacían era decir cosas como “jo tío, no tienes ni idea. Viajar mola”. Particularmente patético fue el comentario de mi excompañera de piso, Blanca, a la que no tuve reparos en humillar verbalmente. El comentario está ahí para quién quiera leerlo.
¿Por qué ocurrió todo esto?
Como bien observó el famoso Ciutadá, había vendido la idea. La había empaquetado y la coloqué de forma contracultural.
Queridos, si algo he aprendido en el libro “Rebelarse Vende” es que todos buscamos destacar, ser distintos.
Separarnos de la masa.
Y en este mundo (cuándo digo mundo me refiero a nuestro entorno) en el que todos podemos viajar a tantas partes con tanta facilidad, ¿qué distinción produce el viajar?
Cuándo en una conversación todos los participantes se han recorrido Europa, USA y China, ¿cómo se decide quién es el más guay?
Pues la única manera de destacar es decir que viajar es una chorrada.
Y conseguí vender esa idea, amén de destacar varias actitudes estúpidas de los viajeros de pro.
Y ahora, cierro el tema viajes por un tiempo.
Consideraba necesario hacer un comentario al respecto, a modo de feedback y cosas de esas, y comentarlo ahora hilándolo con el libro parecía óptimo.
Pero, Sofía y el Sexo debe buscar nuevos horizontes.

Eso lo observé yo? O es que me usas como voz del subconsciente? O es que quieres aparentar que tienes un amigo guay a quién no le gusta el fútbol y pasa de las tías?
Punto 1:
Subpunto 1: No eres guay.
Subpunto 2: Te gusta el fútbol.
Subpunto 3: Te gustan las tías, que es algo bueno. El problema es que la relación no es del todo recíproca.
Punto 2:
No estoy seguro de que me lo dijeras, pero me sonaba. Y no quería que luego me dieras la brasa diciendo que era idea tuya.
Punto 3: ¿Cuándo reservamos en el Briliantin?
Punto 4: Sí, lo he puesto para que la gente vea que tengo una vida social agitada, y que muevo en garitos chic en los que hay que reservar.
Fin del comentario.
Bulgarcito, he tenido que usar una herramienta tan hortera como la vulgar provocación para que empieces a sacudirte tu estampa de escritor maldito que dejó su obra incompleta con un solo post que mereciera la pena.
Empiezo a vislumbrar a mi ídolo caído.
Para mí que hubo dos posts que merecieran la pena, ese y el de Flirt Vodka Flirt, una obra magnífica que no se ha sabido apreciar en su máxima expresión.
Los ídolos caen, pero también se levantan y reparten hondonadas de hostias.
Catalán tenías que ser, que me vendes a la primera!!
Buenas Bulgarcito,
Gracias por la cita. Voy a seguir dándote conformismo, porque has dado en la diana. Como dicen los autores de libro, quizá ha llegado la hora de empezar a pensar en que quizás deberíamos ser más iguales en lugar de ser más diferentes. La paradoja es que diciendo eso, ya te conviertes en diferente, en rebelde, porque lo que se lleva es perseguir la diferencia.
Por cierto, diría que conseguir ser diferente en un mundo poblado por miles de millones de personas me parece imposible. Yo por ejemplo una vez en la escuela oficial de idiomas me cambié de grupo de ruso (algo que uno puede hacer para intentar ser diferente) porque había uno que era igual que yo: misma cara, mismas gafas (que ya es difícil), misma voz, mismas bromas, misma calva. Parecía mi gemelo. No lo podía ni ver. Creo que incluso se llamaba Jordi. Aunque nos parezca imposible siempre habrá por ahí alguno/s como nosotros, no ya por carácter, gustos y hábitos, sino incluso en lo físico, y más vale resignarse.
Saludos,
Jordi Carrillo
He visto que estás bastante radicalizado en tu nueva cruzada antiprogre y anticontracultura, lo que no deja de hacer que te incluyas automaticamente en aquello de lo que dices renegar. por ello me acordé el otro día de ti al ver un articulo en El Pais (si, ese periodico de antiguos progres convertidos en finos burgueses con la conciencia tranquila por votar a lo que ellos creen izquierda). El articulo trataba sobre la Internacional Situacionista, el movimiento revolucionario de los 50 que intentó acabar con la sociedad de clases y con el capitalismo (no lo digo yo, lo dice la Wikipedia), pero que acabó convirtiendose en el mayo del 68 y en los actuales dirigentes de los partidos socialistas europeos. Te lo pongo como ejemplo de una buena idea que puede acabar totalmente devaluada y pervertida. Algo que intenta enfrentarse a lo establecido y dinamitar los cimientos acaba por ser engullido por el sistema dominante, empaquetado y vendido en fasciculos. Vamos, mas o menos de lo que has hablado tu.
Te dejo el link
http://www-org.elpais.com/articulo/cultura/rabia/situacionista/elpepicul/20080129elpepicul_4/Tes
Como ya habrás adivinado todo esto te lo cuento para que veas que soy muy culto y leido, digno de participar en las empanadas mentales que tan bien expresas en tu blog (peloteo indisimulado)
Por cierto, tienes razón al decir que el post del vodka es el unico que merece la pena.
Jordi, lo de encontrarte a alguien igual a ti en una clase de ruso debe doler… Por mucho que nos empeñemos todos queremos ser “especiales” (ja!)
Pero ciertamente, es imposible destacar del todo y ser distinto con tantos miles de millones de personas intentando lo mismo.
Se puede conseguir, pero ¿merece la pena? Las carreras hacia el abismo de las que tanto nos hablan en el libro me hacen pensar que no… Para ser “diferente” y alejarse de la masa hay que emprender acciones cada vez más radicales que nos llevan a cosas un tanto ridículas (sé de lo que hablo)
A mí me pasa con tu hermano, de forma un tanto extraña solemos coincidir en opiniones pseudopolíticas y filosóficas, y a veces me he visto tentado de cambiar de opinión para llevarle la contraria (eso sí, cuándo me toca enzarzarme en esas mismas discusiones con cierta gente, echo de menos algún apoyo)
Como dices, quizá haya que conformarse con ser iguales o convencionales. O simplemente desarrollar unas ideas o críticas, sin pensar demasiado si son “originales” o no.
Fernando, a pesar de lo prometedor que fue tu primer comentario, en este no has hecho más que caer en la “trampa de la contracultura”. Te insultaría, pero no me apetece.
Necesitas leer el libro, te aportaría mucho.
En cualquier caso, está claro que no me expresé bien en el post, sino este comentario no existiría…
Pero no tengo ganas de dedicar otro artículo a este tema, así que cuándo me apetezca y no esté demasiado ocupado (soy muy popular: entre los conciertos de Desislava, las fiestas con el Jordan, las comidas rodeado de las modelos de FTV, tomar cafés mientras fumo y opino sobre la decadencia de occidente y demás nimiedades, no tengo mucho tiempo para este blog) te dedicaré un nuevo comentario para iluminarte.
Ve con Preslava, hijo mío.