Queridos hermanos, queridas hermanas:
Algo que nos encanta en este blog es hacer mofa y escarnio de las “verdades tradicionales“, que encima van cambiando con el tiempo y dan así más juego.
Y una cosa de la que Bulgarcito siempre se ha reído es de frases como: “antes la gente era más honesta”, “la gente de campo es más noble”, o “los europeos somos mucho más cultos”.
¿Qué tienen en común todas estas idioteces que acabamos de reproducir?
Pues muy simple, son frases generales e indeterminadas, que aluden a un momento difícil de concretar (antes), un lugar (el campo), un grupo demasiado heterogéneo (los europeos) o un término demasiado vago (cultos, nobles, honestos). Todo eso sin contar con que no precisan con qué se compara:
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- ¿Qué gente era más honesta que cuál? ¿En qué campo son más nobles que en qué otros o que en qué ciudad? ¿Y a qué europeos comparamos con qué? ¿Con los famosos americanos, los chinos, o los japoneses?
En cristiano, sueltan un torrente de vaguedades sin fundamento y esperan que todos asintamos como si se tratara de una verdad fundamental.
Pues han pinchado en hueso.
Examinemos en primer lugar la raíz del problema. Como hemos visto todas estas frasezuchas rezuman vaguedades e imprecisiones, y, ¿de qué son fruto estas imprecisiones? (se preguntará algún avezado lector).
Pues muy simple: de una abstracción idealizadora mal entendida.
¿A que suena chungo? No nos extraña, ese término es la primera idiotez que nos ha cruzado por la cabeza, pero básicamente queremos decir que es la idealización de un grupo o concepto lo que nos lleva a decir frases de ese tipo. Y eso es en parte lo que vimos en el pasado artículo: “La conjura de las necias“, dónde una Bollera Revenida (y resentida) idealizaba un concepto de mujer a su medida, así como el de una sociedad falocentrista opresora enemiga de esta.
Para contradecir esos supuestos dogmas no hace falta más que encontrar un contraejemplo, una excepción. Y lamentablemente para los imbéciles que se pasan el día pronunciando estas frases, tenemos muchos.
Vayamos a por la primera de ellas, a saber: “antes la gente era más honesta”. Es fácil imaginarse a alguna cerda jipiosa o al típico baboso zalamero que, gafas de pasta en mano, esgrime esta frase ante los defensores de la moderna sociedad actual (sobre todo si estamos defendiendo el modelo occidental).
Y a primera vista a mucha gente le parece que esto es cierto, que antes la gente era más honesta que ahora.
Pero, antes… ¿Cuándo?
¿Cuándo los aztecas arrancaban el corazón a sus víctimas?, ¿cuándo los españoles masacraban a los aztecas?, ¿cuándo los ingleses mataban a los españoles para robarles los barcos llenos de oro? (sigue aburrida enumeración de genocidios perpetrados a lo largo de la humanidad)
Si pensamos en nuestra deshumanizada sociedad en concreto, ¿cuándo perdimos el norte? ¿cuándo dejamos de ser honestos?
¿Dónde está ese antes idílico?
¿En el franquismo? No, ¡qué rancio!
¿En los comunistas matando curas y anarquistas? Ay, no, ¡qué facha!
Buscad objetivamente un “antes” en el que la gente fuera más honesta y tuviera unos valores morales más elevados que los actuales, si encontráis tal edad de oro hacédnoslo saber en los comentarios.
Prosigamos: la gente de campo es más noble.
Como dijimos antes, ¿qué gente de campo? ¿En general?
¿En general son más honestos los de pueblo que los de ciudad? Eso queremos decir, ¿no?
En este caso nos resulta de nuevo fácil imaginar el estereotipo propuesto: un labrador sano y honrado, que después de trabajar en el campo todo el día regresa a una casa baja de piedra, dónde una lozana mujer le espera con una deliciosa comida a base de productos sanos y frescos junto a sus dos hijos, que, por supuesto, están jugando con un lustroso perro.
Todos asentimos, ¡la gente de campo es más noble! ¡Mucho mejor, si es que no tienen doblez!
Ahora recordemos casos concretos de nuestra propia vida. ¿No suelen ser los habitantes del medio rural (también conocidos como paletos de pueblo) los que encuentran una gran diversión en maltratar animales de las formas más sádicas?
Todos los que hemos tenido contacto con paletos (los nacidos/crecidos en localidades de más de 15.000 habitantes no son estrictamente paletos, que ya veo por dónde van a ir los comentarios) sabemos de lo que hablamos.
¿Quién no ha conocido al típico cerril cejijunto que disfrutaba metiendo tiernos pollitos vivos en el microondas? ¿O ahogando crías de gato? ¿Y disparando con su escopeta de perdigones al perro del vecino?
¿Son (de verdad) más respetuosos con el medio ambiente, con las normas sociales y con la vida los paletos? ¿Son más nobles? ¿No cuchichean entre ellos, no se critican?
¿No desprecian al tonto del pueblo? ¿Al cornudo? ¿Al pobre?
Y para terminar, vayamos a por la más fácil y concreta de las tres afirmaciones de las que nos valíamos en este post: los europeos somos más cultos.
Bien, los europeos.
¿15 países? ¿O los 27?
¿Somos más cultos que quién? Que los americanos, como no. Siempre que en una frase van Europa y cultura cerca, Estados Unidos tiene que aparecer por alguna parte.
¿De qué cultura hablamos? Cuándo se habla de la cultura europea suelen aparecer los franceses como protagonistas, se obvia a los alemanes, ingleses, italianos, griegos o españoles en detrimento de estos primeros, así que se toma como ejemplo de toda Europa a 65 millones de personas (más o menos un 13% de la población de la UE27).
Y mucho mejor, podemos pensar en un principio.
Si vamos a defender la superioridad cultural de la vieja Europa frente al gigante imperialista es mejor que nos olvidemos de los bakalas de Alcorcón, de los kies de Cantabria o los pastilleros valencianos. Ni que decir tiene que el erial castellano no aportará mucha masa cerebral. También conviene eliminar a los hooligans ingleses, a los salidos de los italianos, a los nazis y… Lo que sean los griegos actuales.
Dejemos pues a los franceses con sus croissant, su torre Eiffel y sus Baudelaire, Rimbaud (mirad arriba y a la derecha…), Víctor Hugo, Marqués de Sade, Molière,… ¡Qué de cultura!
¡Joder, pero si están todos muertos! Y si nos ponemos a citar a escritores muertos, todos los países tienen grandes creadores… Ahora los franceses se dedican a quemar coches en el extrarradio y a tirar camiones de fresas (aunque esto ya está algo pasado de moda).
Así que, ¿los antiguos europeos serían más cultos que los yankees actuales? Pero, ¿qué europeos?
¿Las élites culturales o las masas famélicas que no sabían ni leer?
Dicho todo esto, concibamos el esteoreotipo más estereotipado posible:
No es otro que un paleto de un pueblo europeo indeterminado que vivía noblemente hace un cierto número de años…
Los mismos que quemaban brujas e invadían pueblos vecinos.
Y, llegados a este punto, ¿cuál es la conclusión?
Pues simple, que cuándo alguien os cuente la típica milonga blandengue de que antes se vivía mejor o simplemente generalice de forma flagrante y excesivamente idealizada sobre algún tema hagáis dos cosas:
- Lanzad el consabido esputo a la cara del tertuliano, signo inequívoco de que habéis leído esto. No en vano el escupir en la cara de este tipo de idiotas es marca de la casa, marca de “Sofía y el Sexo”.
- Pensad de verdad en lo que os dicen, ¿se asemeja en algo a la realidad lo que os están contando?
En caso de que la respuesta sea negativa, proceded al primer paso.